DIABETES Y VISIÓN · Salud Ocular

Retinóloga Revela: Por Qué Te Cuidas el Azúcar y Cada Vez Ves Más Borroso (Y Qué Sí Funciona)

Si eres diabético y cada vez ves más borroso, no tomes nada más hasta terminar de leer este artículo.

Dra. Leticia Mendoza · Retinóloga
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Después de 25 años atendiendo diabéticos, hay una frase que escucho casi todas las semanas.

Y la dice gente que hizo todo bien.

"Doctora, yo me cuido. Me mido todos los días. Dejé el refresco, dejé el pan dulce. ¿Entonces por qué cada vez veo peor?"

Tienen razón en estar confundidos.

Durante veinte años les dijeron una sola cosa: cuida tu azúcar y salvas tu vista.

Nadie les explicó la otra mitad.

Y podría estar pasándote a ti ahora mismo.

Cuando termines de leer estas 6 verdades sobre tu azúcar y tus ojos, vas a entender por qué te cuidaste y aun así ves cada vez más borroso.

La número 3 sorprende hasta a los que llevan veinte años con la enfermedad.

1 - Tu glucómetro mide el azúcar de hoy. Tus ojos cargan la de veinte años.

Te mides en ayunas y sale 110.

Buen número. Lo celebras en silencio, aunque no se lo cuentes a nadie.

Pero ese número es de esta mañana.

El fondo de tu ojo lleva veinte años recibiendo azúcar. Y ese daño no se borra con el 110 de hoy.

Estás al corriente en una cosa y atrasado en otra que nadie te enseñó a pagar.

Por eso hay diabéticos con el azúcar perfecta que igual pierden la vista.

No fallaste tú. Estabas peleando en el lugar correcto, pero el daño estaba en otro.

2 - Por eso ves borroso un día sí y otro no

Un día ves bien y al otro no.

Manchas oscuras que cruzan lo que miras. Telarañas. Hilos que flotan y se mueven cuando mueves el ojo.

Y después se van, y piensas que fue el cansancio.

No fue el cansancio.

Cuando los vasitos del fondo del ojo se debilitan, se rompen y sueltan un poco de sangre adentro. Eso es lo que ves flotando.

Se van cuando tu cuerpo la reabsorbe. Vuelven cuando otro vasito se rompe.

Por eso va y viene.

Y por eso cada vez que vuelve, es un vasito nuevo el que se rompió.

3 - Tu ojo tiene una capa que lo protege. Y el azúcar se la quema.

Esta es la parte que casi nadie sabe, ni siquiera después de veinte años de diabetes.

El fondo de tu ojo está cubierto por una capa de tres pigmentos: luteína, zeaxantina y meso-zeaxantina.

Esa capa protege a los vasitos todos los días. Es lo que impide que se pongan frágiles.

Tu cuerpo no la fabrica. Te llega solo de lo que comes.

Y el azúcar te la quema más rápido de lo que la puedes reponer.

Sin esa capa, los vasitos quedan sin nada encima.

Y un vasito sin protección se rompe, aunque hoy tu azúcar esté bien.

Tu vista no se acabó. Se quedó sin esa capa.

4 · La inyección repara el vasito que ya se rompió. No repone la capa.

Cuando el sangrado avanza, el doctor te ofrece la inyección.

Y la inyección sirve. Repara el vasito que ya se rompió.

Pero no repone la capa.

Por eso es una vez al mes, de por vida. Porque mientras la capa siga gastada, siempre va a romperse otro.

En México, una aplicación por particular va de $8,000 a $18,000 pesos. En el seguro te la dan, pero entre la cita, el estudio y la lista de espera pueden pasar meses. Y en esos meses el fondo del ojo sigue sin protección.

Y las gotas de la farmacia ni entran en esta conversación. Se quedan en la superficie del ojo. El daño está hasta el fondo.

5 - Ya tomaste luteína y no sentiste nada. No era la luteína. Era la dosis.

Casi todos los diabéticos que llegan a mi consulta ya probaron algo.

Un frasco de luteína de la farmacia. Un multivitamínico "para los ojos". Jugo de zanahoria. Té de no sé qué que le recomendó una vecina.

Y ninguno sintió nada.

Aquí está el dato que nadie te dio:

La luteína de farmacia trae 1.7 miligramos.

Los estudios que midieron resultados de verdad usaron 20.

Estuviste tomando una doceava parte de la dosis, durante años, sin saberlo.

No falló lo natural. Falló la cantidad.

Y hay algo peor: agarra el frasco que tengas en casa y busca la palabra meso-zeaxantina. No está. Casi ninguna marca la trae, porque es la más cara de las tres. Y es justo la del centro de tu vista.

6 - Lo que sí necesita el ojo con azúcar alta

Tres cosas para reponer la capa, y una cuarta para los vasitos.

La luteína repone la parte de afuera, la que frena la luz de la tele, del celular y los faros de noche.

La zeaxantina repone la de en medio, la que le devuelve el color a lo que ves cuando todo se te puso apagado.

La meso-zeaxantina repone la del centro, con la que lees de cerca y reconoces caras. Es la más cara y la que casi nadie trae.

Y la astaxantina, del salmón rojo, refuerza las paredes de esos vasitos para que dejen de romperse.

Esas cuatro, en la dosis que usaron los estudios, más once nutrientes que las acompañan, son Renovia.

Dos cápsulas con el desayuno.

No te toca el azúcar ni tus medicinas. Sin agujas y sin láser.

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Si eres diabético y ya viste las primeras manchas, todavía estás a tiempo.

No de borrar lo de ayer. Eso no te lo voy a prometer y nadie honesto te lo prometería.

De proteger la vista que todavía tienes, para que no se vaya más.

Y de que en tu próxima cita, el doctor corra el estudio y te diga que no hay sangrado nuevo.